«Una especialidad de Urgencias y Emergencias es la única garantía de recambio generacional para nuestros servicios»

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Manuel J. Vázquez es especialista en MUyE. Formación de “base” en otra especialidad (MFyC); Doctor en Medicina. Calificación: “sobresaliente cum laude” (Urgencias/toxicología). Máster en Medicina de Urgencias y Emergencias. Universidad de Valladolid; Máster en Medicina Subacuática e Hiperbárica. Universidad Autónoma de Barcelona; Instructor ATLS. Instructor de RCP avanzada (ERC y AHA). Profesor Master MUyE Universidad de Valencia; Miembro del grupo de trabajo (en representación de España) que elaboró el currículo europeo en MUyE. Documento vigente de la sección de urgencias de la UEMS; Editor de sección revista “Emergencias”. 1Q de su especialidad y Coordinador Servicio de Urgencias HH do Salnés. Asimismo, es el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias.

Actualmente, ¿cuántos profesionales trabajan en la especialidad de Urgencias y Emergencias en nuestro país?

Trabajan más de 20.000 profesionales médicos. Un número similar de enfermeras.

Urgenciólogos reconocidos ninguno. MIR y EIR de la especialidad de Urgencias y Emergencias Cero. Siempre claro está que pensemos en la vida civil, porque en el Ejército español si existe esta especialidad, de lo cual nos alegramos infinitamente.

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias lleva mucho tiempo luchando porque la Medicina de Urgencias y Emergencias se convierta en una especialidad, ¿por qué es tan importante?

Le contestaré de manera muy sencilla: porque debemos respetar la vocación de nuestros profesionales que deciden elegir esta especialidad (y en España no se les permite) y debemos garantizar que tengan la misma formación homogénea que sus colegas en toda Europa, donde está reconocida en la inmensa mayoría de los países.

Porque nuestros profesionales deben tener garantizada que su titulación sea reconocida en todo el ámbito europeo y que permita el reconocimiento y por tanto la libre circulación de nuestros urgenciólogos. Y finalmente porque es la única garantía de recambio generacional para nuestros servicios, es la única garantía de futuro. Y porque nuestros ciudadanos lo exigen y lo merecen. Quiero que me atienda un urgenciólogo con las máximas garantías en ese instante en cualquier escenario en que el tiempo es determinante.

Dejando a un lado la pandemia provocada por la Covid-19, ¿cuál era la situación de los servicios de Urgencias y Emergencias en España?

La situación es variable según CCAA. Pero de manera general le diré que los servicios de urgencias y emergencias no han sido respetados por las autoridades sanitarias. No se ha querido construir servicios uniformes homogéneos y con plantillas estables.

El índice de temporalidad ha sido y es inaceptable, los RRHH no se han ajustado a estándares establecidos y la dotación de estos servicios de manera genérica es más que discutible, aunque existen estándares definidos por el propio Ministerio de Sanidad. Tampoco preocupaba a nuestros gestores un mal endémico de nuestros servicios como la trazabilidad de los procesos o el tan citado drenaje. Unas apreciaciones que compartimos con lo reflejado en el Informe realizado por los Defensores del Pueblo en el año 2015 “derechos y garantías de los pacientes en los servicios de urgencias”.

¿Y actualmente? ¿Cuál sería su análisis de la situación de las Urgencias en este momento?

La situación poco ha cambiado en sus condicionantes previos. Ha cambiado en una consideración, los servicios de urgencias y emergencias han mirado de frente al virus y jamás se han escondido. Nadie puede negar esta evidencia.

Los servicios de urgencias están en la primera línea de batalla, por lo que es también el colectivo más expuesto. ¿Cómo vivisteis el inicio de la pandemia?

Pues con escasez de recursos, con dificultad manifiesta en equipos de protección y con los problemas habituales de nuestros servicios multiplicados exponencialmente. Pero este colectivo está hecho “de otra pasta”. Una condición única es nuestra capacidad de adaptación a situaciones extremas. Forma parte de nuestro más íntimo sentimiento pero también de nuestras competencias. Uno de los núcleos fundamentales de nuestro desarrollo curricular es la atención en catástrofes e IMV.

Hay personas que tienen o sufren alguna patología grave, pero que, por miedo a contagiarse, no acuden a los hospitales. ¿Qué le diría a esas personas para que perdiesen el miedo?

Cualquier patología tiempo dependiente debe ser atendida con la máxima premura, condiciona su morbimortalidad.  Somos expertos en esa “primera hora” clave, salvamos vidas. Nuestros servicios funcionan con circuitos independientes desde hace meses porque queremos garantizar esa seguridad y esa calidad en la asistencia. También les diría que la solidaridad es fundamental para entender los diferentes puntos asistenciales. Nosotros atendemos a los pacientes en base a la prioridad de su dolencia.

Desde el punto de vista sanitario y social, ¿qué se puede aprender de esta pandemia?

Que nuestro sistema sanitario requiere una profunda reflexión. Que el concepto eficiencia no es lo mismo que eficacia. Que invertimos un 6% del PIB en Sanidad, lejos de los países más desarrollados (1,5% menos que la media europea). Que nuestro valor más preciado no se ha cuidado: las condiciones laborales (precariedad) y retributivas son de las peores de Europa.

Si le hablo de nuestro colectivo: que nuestros servicios son fundamentales en las patologías tiempo dependientes y que son la única garantía de equidad de una asistencia de calidad en cualquier entorno y en cualquier momento y merecen un reconocimiento y una garantía de futuro. Que cumplamos las recomendaciones de la 29 Asamblea de la OMS que insta a todos los estados miembros a desarrollar Sistemas de Urgencias y Emergencias y a la especialización de sus profesionales como garantía de equidad, igualdad y salud

Que este país es “grande ante la adversidad pero diminuto en la planificación”.

En cuanto a la situación de la medicina de urgencias y emergencias, ¿cómo ve su futuro?

Los urgenciólogos tienen un gran futuro. La propia dinámica de la sociedad actual implica un desarrollo cada vez mayor de esta especialidad. Así lo vemos en Europa, Latinoamérica o EE. UU. Trabajo y vocaciones existen. En nuestro país 30.000.000 actos urgentes cada año nos avalan, casi un 40% de los MIR y EIR la considerarían como una de sus elecciones y un 10% de manera directa. En consonancia con lo que ocurre en nuestro entorno.

Quizás la pregunta debería hacérsela yo al ministerio, ¿cuándo nos van a respetar? Porque las promesas se hacen para cumplirlas, si no se convierten en mentiras.